Por: Paloma Far (Nivel B1)

El artículo Perrhijos, escrito por Juan Manuel de Prada, aborda un nuevo y creciente fenómeno: las “familias multiespecies”, en que los niños son sustituidos por mascotas (en su mayoría perros). Esto que actualmente está generando diversas repercusiones y idealismos en el área jurídica, con parejas que se divorcian y firman convenios de custodia compartida de perros, además de incluirlos en los testamentos. Para el autor, el fenómeno imbécil no puede ser visto como normal o insignificante, sino como un terrible emblema de nuestra época en que el egoísmo nos domina.

Evelyn Waugh escribió una sátira en que el protagonista se emplea en una empresa que presta servicios funerarios de lujo para mascotas, en que, hasta regalos de un año de fallecimiento son dados. Leon Bloy, usando ejemplos reales, hace también su crítica. Cuando se compara un cementerio de pobres con tumbas abandonadas, incultas, sin cuidado alguno, con las tumbas de un cementerio erigido para perros en la conocida Isla del Sena en que son hechas de mármol, con suntuosos monumentos y epitafios, cabe preguntar en qué momento nos volvemos tontos lo suficiente para dejar que tal maldad – fruto de una “idolatría demoníaca” – nos dominará. ¿En qué punto normalizamos tanto esa inversión de valores?

El escritor C.S. Lewis se dedicó a comprender la naturaleza del afecto humano hacia los animales, concluyó que tal amor encubre otras intenciones, como la frecuente necesidad de ser necesitado. Las mascotas son reducidas a un ser de perpetua invalidez, separado de todo lo más real y natural que  un animal desea, sometido totalmente a una lógica cruel en la que él solo conoce y siente necesidad de lo que usted le ofrece y le permite nuestro egoísmo los transforma en eternos niños que no se quejan, no lanzan reproches, no nos amonesta ni nos suelta terribles verdades.

Al fin y al cabo, los animales de compañía son ahora protagonistas de nuestra sociedad y economía. La importancia dada a ellos ignora a otros. Esos otros humanos que necesitan también de protección, de amor, de ser cuidados y valorados. ¿Hasta cuándo la vida y las necesidades de los humanos “otros” van a ser disminuidos e ignorados?

Compartilhe esta matéria:

Retornar ao